Goli

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Infausto pero apacible gigante sosegado por cuatro avezados enanos que profieren oxígeno a su vaporosa atmósfera, o estratósfera para ser más precisos. Le hacen coro los menudos con la intensidad que sus medidas permiten, pulsaciones con escobillas y guitarras de las que solo recibe el eco, a lo que Goliat responde con furtivas voces que le hacen parecer el susurro de un trueno, pero en ocasiones los enanos desbordan su continente y el gigante reconquista su dimensión, es entonces cuando canta el dinosaurio que precediera al ángel.

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